"De la mano de Nico
en la cocina y Leo en los cocktels, vas a encontrar una carta imaginativa,
donde se juega con los ingredientes y el producto de calidad, para que
puedas sentir sabores diferentes. Humus de berenjena, Canelón
de buey de mar, Carrilleras ibéricas al curri… son sugerencias
que no vas a poder dejar de probar. Con postres seductores (a destacar
el Cheese-cake cremoso de chocolate blanco y lima con crujiente de coco),
precios muy asequibles, una amplia
barra que invita a disfrutar de sus elaborados cocktels, su salón
privado y un agradable patio interior, en Tres Bocas no descubrirás
un restaurante, descubrirás tú restaurante."
( Información extraída de su página
facebook )
Fundado:
11 de noviembre de 2013
Chef:
Nicolás Ramón Polijronos (Nico)
Sumiller:
Leonardo Ángel Campanella (Leo)
Jefe de sala:
Leonardo Ángel Campanella (Leo)
El precio
medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 30,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en una zona, la de
Argüelles,
con ambiente universitario y estudiantil.
Las cañas: Las tomamos en un bar cercano
llamado "SIAP
19",
en la calle Rodríguez San Pedro 66. Nada más entrar
me llevé una
gran sorpresa. El destino quiso que allí estuviera María,
compañera
de trabajo y alguna vez de pádel, junto con
su amiga Estefanía. Con su simpatía nos hicieron
pasar un rato agradable previo
a la cena. Tomamos dos botellines de cerveza sin alcohol, a 1,40 € cada
uno y siete cañas grandes, más bien jarras, a
2,00 € la
unidad. De aperitivo pusieron una especie de chistorra sobre
rebanada de pan.
Nombre: Tres bocas. Según nos dijo Leo,
por ser tres socios los fundadores.
Carta
en la web: No.
Carta de
vinos en la web: No.
Local: Exteriormente pasa desapercibido, a pesar
de que, entre la ventana y la puerta de entrada, haya un letrero
circular, grande y en
amarillo, que reza: "Tres Bocas Restaurante Cockctail".
En el interior, el lado derecho lo ocupa
una larga y amplia barra de bar, mientras
que a la izquierda, unos sofás extendidos conforman espacios
para saborear los cócteles. El aspecto general está más
orientado a pub que a bar. Al fondo está el comedor. Es un salón
pequeño, con capacidad
para unas treinta personas en seis mesas, dos de ellas redondas.
Las paredes
están
pintadas de azul oscuro y en ellas cuelgan cuadros con alegres
colores. La iluminación es
correcta y proviene de focos empotrados en el techo de escayola
y de unas
lámparas de pié enfocadas contra las paredes.
El suelo, el mismo en todo el local, es ajefrezado de baldosas
blancas y grises. Las sillas son de
madera
barnizadas
de negro y con un cojín gris. Nos pusieron en una
mesa redonda en un rincón, al
haber
sillones
corridos en la pared, la esquina no es aprovechable para sentarse
ya que allí la mesa queda separada del sofá. Con esta configuración
tampoco se puede servir la cena adecuadamente a los comensales
situados en el
interior.
Los manteles
y servilletas son blancos al igual que la mayor parte de la vajilla.
La cubertería
clásica. Copas grandes para vino y pequeñas para
agua. El restaurante presenta un
aforo casi completo.
Comensales:
Estuvimos cinco. Antonio de la
Poza,
Carlos, Raúl, Ricardo y Antonio Ávila. Faltaron Antonio
Arnáiz y Justo.
Pan: Ponen en el centro un cestito de mimbre, con una
servilleta de papel al fondo, y sobre ella unas pocas porciones de pan
rústico con picos por encima. Sin nada que destacar. Junto con el
aperitivo lo cobran a 1,00
€ por comensal.
Aperitivo:
Taco con crema de aguacate,
maíz adobado en chilplote,
queso fresco y cebolla: Sirven, uno por comensal, en una
placa de pizarra. Sobre cada tortilla de harina colocan la crema
de aguacate, por encima un poco de queso fresco y tiras de cebolla
morada y se completa con el maíz en adobo a base del chile ahumado.
Plato frio. La torta crujiente. Agradable,
bueno.
Entrantes:
Hummus de zanahoria y
especias, con almendras y pan árabe: Sobre un recipiente
en forma de media luna sitúan en un extremo un bol con el hummus
y en el resto el pan
en láminas dobladas en forma de triangulo. La sustitución
de garbanzos por zanahoria cambia radicalmente el concepto de este
típico plato oriental. El resultado es una crema que en general
no gustó. Por otra parte el pan pita, apropiado para este
plato, es, a la vez que fino, blando y no crujiente. Pedimos una
ración
a 8,50 €.
Croquetas caseras de
jamón
ibérico
y albahaca: Las sirven en un recipiente rectangular. Tienen
forma esférica y sobre ellas hay unas semillas decorativas.
Estaban buenas, hechas con una bechamel suave y cremosa pero la
presencia del jamón no se nota por ninguna parte. Pedimos
una ración a 8,50 €. Vienen ocho con lo que cada
croqueta sale a poco más de un euro.
Rollitos de confit de pato con hierbas y salsa de albahaca thai: La
ración consta de dos rollitos. Cada rollito viene cortado en diagonal
en dos mitades enzarzadas en brocheta. En esta ocasión, que pedimos
ración
y media, nos lo sirvieron en dos brochetas de tres semirrollitos.
Los traen en un plato con un pequeño bol con la salsa thai y sobre
papel de un periódico
chino como absorbente de grasa. El rollito crujiente y el pato bueno, aunque,
sin ayuda de la salsa, algo seco. De los entrantes el que más gustó.
La ración sale a 8,90 €. A 2,22 € la porción.
Pulpo asado con cebolla dulce y chips de plátano macho: Lo
sirven en un recipiente en forma de media luna. Sobre una cama de
cebolla pochada y caramelizada, se distribuye el pulpo en
rodajas, apoyadas unas
en otras formando una línea. A distancias
proporcionales se elevan unos chips de láminas de plátano frito.
El pulpo, la cebolla y los chips buenos, pero en conjunto no convenció la
mezcla de sabores. Se pidió una ración a 12,90 €.
Principales:
Bacalao con salsa tipo mostaza: Este
plato está fuera de carta. Inicialmente se pidió, también
fuera de carta, unas costillas de vaca, que nos ofreció la camarera.
Pero el chef se disculpó al comprobar que no quedaban y nos
ofreció
el bacalao. Lo sirven en plato llano con la salsa y cebolla morada
pochada por encima. Se corona con una lámina de maíz crujiente.
Bueno, sin nada que destacar. Pedimos un plato a 14,50 €.
Magret de pato con arroz al wok, jugo de especias y pan choy: Lo
sirven en un plato hondo en el que se sitúa el arroz casi cubierto
por el jugo de especias. Por encima una brocheta con el pato y sobre
ella
unas hojas y brotes de lombarda. El plato se decora con una línea
de polvo de especias que va del centro al borde. El arroz,
desigualmente
cocinado, bien de sabor. El magret bueno, aunque pasado de punto.
Pedimos tres platos a 14,50 € cada
uno.
Presa ibérica con chutney de
piña,
noodles y salsa
de mole poblano: Viene
en un plato llano. En el centro una cama de fideos y sobre ella la
brocheta de presa ibérica con un poco de salsa por encima.
El resto de la salsa viene a parte en un recipiente. A los lados,
en
tres montoncitos, el chutney con la piña cortada en dados
pequeños y sobre ellos germinado de lombarda, rodajita de rábano
u hoja de cilantro. Se decora igualmente con una línea de
polvo de especias. La presa estaba en
su punto, muy buena al igual que la salsa. Se pidió una ración
a 16,50 €.
Postres:
Chesecake de chocolate blanco y lima: Lo sirven en
plato llano. Se presenta como una porción de tarta con un poco
de helado y una especie de oblea troceada de galleta crujiente.
Se
decora
con trocitos de chocolate negro. Estaba muy buena. Pedimos
una a 5,00 €.
Mousse
helada de plátano
y praliné con salsa de fruta de la pasión: Lo
traen en un plato llano. Sobre unos pastelillos donde se apoya
la mousse helada. La salsa, vertida por encima, se extiende por el
plato con su color anaranjado característico. Bastante rico. Pedimos
uno a 5,00 €.
Cremé bruleé de
dulce de leche y helado de vainilla: Se presenta, sobre
un plato de postre, en una pequeña olla de hierro colado,
tipo staub. En el fondo está el dulce de leche, plato típico
argentino, cubierto por la cremé bruleé,
crema quemada, que no es más que azúcar tostado como
el del arroz con leche asturiano o la crema catalana. Encima el helado
de
vainilla.
Muy buena, riquísima, de lo mejor de la cena. Pedimos tres, cada
una a 5,00 €.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron cuatro cafés a 1,80 € cada
uno.
Vinos:
Las perdices,
Malbec 2015: Vino tinto, de la bodega Las Perdices, (www.lasperdices.com).
Mendoza. Argentina. Está elaborado con uvas de la variedad Malbec
100%. No terminó de gustar y cambiamos a otro vino. Nos bebimos
una botella a 21,00 €.
El hombre bala 2014: Vino
tinto con denominación de origen Vinos de Madrid, de las bodegas del Comando
G,
(www.comandog.es).
Elaborado con uvas tipo monovarietal de Garnacha 100%. La fermentación
se
produce
en barricas de madera.
Bueno. Nos bebimos una botella a 24,00 €. El precio aproximado
de venta al público en las tiendas es de 16,00 € la botella.
El restaurante lo vende un 50% más caro que el precio de venta
al público
en un comercio.
Copas: Dejamos la mesa y tomamos unos cócteles,
en el bar, por nuestra cuenta: un Zombie (ron blanco, ron de Jamaica, licor
de
banana
y zumo de
frutas),
un Daiquiri (ron, limón, azúcar y triple seco), un
Margarita (tequila, triple seco, lima, limón y azúcar),
un Habana con coca-cola y un Old fashioned (bourbon, azúcar, piel
de naranja y bitter). Cada uno de ellos a 8,00 €.
Posteriormente nos invitaron a un chupito de ron Diplomático,
de la destilería de DUSA que se encuentra en el Pie de Monte
Andino, en Venezuela.
Servicio: Amable.
Informan
del precio de los platos fuera de carta, aunque luego ofrecen uno agotado.
La posición de la mesa impide su correcto servicio lo que
supone que el comensal tenga que coger directamente los platos o los
cubiertos
ofrecidos por el camarero. Van correctamente uniformados.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 71,2% corresponde a la comida y el 28,8% a la bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario
final: Restaurante pequeño y acogedor. Comida de
fusión
con aciertos y desaciertos. Decoración
minimalista, iluminación aceptable, separación
correcta entre mesas y comensales. Incomodidad en la mesa de la esquina
por tener un sofá asociado y por no tener
buen acceso al servir. Servicio amable. Invitaron a chupitos después
de tomarnos una copa. La carta y la factura incluyen el I.V.A. como
debe ser.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.